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viernes, 17 de junio de 2016

Salmonelosis, ¿cómo evitarla?

La Salmonelosis es una de las intoxicaciones alimentarias más común en nuestro entorno, que se produce al ingerir alimentos, o agua, contaminados por enterobacterias del género Salmonella. 

¿Cómo es esta bacteria?

La Salmonella es una bacteria muy extendida en nuestro medio, que reside en el tracto intestinal de diversos animales, tales como las aves (domésticas y silvestres). 

Proviene de la familia de las bacterias Enterobacteriaceae; y no todas las especies, cepas o serotipos de Salmonella provocan los mismos síntomas y con la misma gravedad.

Concretamente, Salmonella enteritidis y Salmonella typhimurium son las principales formas de Salmonella que provocan salmonelosis en nuestro entorno (salmonelosis no tifoidea). 

¿En qué consiste la enfermedad?

Es una enfermedad infectocontagiosa, es decir, es posible contagiarse al ponerse en contacto con animales o personas que presenten salmonelosis; y, engloba una serie de manifestaciones y síntomas similares a un cuadro de gastroenteritis aguda.

Su prevalencia aumenta en verano, con las altas temperaturas, y suele afectar más a personas con un sistema inmunitario débil, como niños, ancianos e inmunodeprimidos. Además, se vuelve más resistente si el paciente está infectado, previamente, por otras bacterias o parásitos. 

El signo o síntoma más representativo de la salmonelosis es la diarrea (no hemorrágica), acompañada de náuseas, vómitos y fiebre, que aparecen después de 6 a 48 horas, tras haber ingerido el alimento contaminado. 

Los síntomas gastrointestinales propios de la enfermedad desaparecen por sí solos (se define como una enfermedad autolimitante), a los 3 o 7 días tras la intoxicación, mientras que la fiebre remite a las 72 horas tras la aparición de los síntomas. 

¿Cual es el tratamiento de la enfermedad?

En primer lugar, y siempre que no sea necesario, se debe evitar la administración de antibióticos, pues no modifican el curso de la enfermedad y favorecen la aparición de recaídas posteriores. 

Así que, como principal medida curativa se recomienda la rehidratación inmediata del paciente, con abundante agua y sales minerales, que evite complicaciones próximas, debidas a la diarrea. Además, sería conveniente el consumo de alimentos, en pequeñas cantidades (según la tolerancia), ricos en sal, pues favorece la retención de líquidos en el organismo, y otros minerales, como el potasio (plátano, patatas, etc.). 

¡Mucho cuidado con niños, ancianos y personas inmunodeprimidas!; las cuales, posiblemente, sí precisen de tratamiento farmacológico y cuidados intensivos. 

Y, ¿cómo prevenir las intoxicaciones por Salmonella? ¿cómo se contaminan los alimentos?
¿qué alimentos tienen mayor probabilidad de ser portadores de la bacteria Salmonella?

Las principales formas de contaminación de los alimentos y el agua, es por contacto con materia fecal de animales portadores de dicha bacteria, como son las aves, los reptiles y, en ocasiones, animales domésticos, como gatos y perros. 

Por lo que, podemos encontrar Salmonella, en alimentos de origen animal como leche, carnes o huevos (por contacto directo con materia fecal del propio animal portador de Salmonella), u otros alimentos, como verduras y frutas, que han sido regados con agua contaminada con materia fecal, o contaminados por mala praxis higiénica de manipulación alimentaria. 

Por tanto, como normas básicas para la prevención de intoxicación por Salmonella, se establecen las siguientes;
  • Control de la temperatura, de cocción y de conservación; 
    • Carnes, pescados y productos de repostería (con derivados lácteos), deben permanecer refrigerados o congelados, al menos, a menos de 4ºC; ya sean crudos o cocinados. 
    • Descongelar los alimentos dentro del frigorífico. 
    • Es recomendable, el uso de recipientes herméticos para conservar y mantener refrigerados los alimentos.
    • Cualquier mayonesa o salsa similar, si es casera, debe ser consumida inmediatamente tras su elaboración, sin guardar las cantidades sobrantes. Si es industrial, debe ser mantenida en el frigorífico una vez abierto el envase.
  • Medidas higiénicas para la manipulación de los alimentos;
    • Lavarse las manos siempre tras tocar animales, que puedan estar contaminados por Salmonella, y sobretodo, antes de manipular alimentos.
    • Ayudar a ancianos y discapacitados en cuestiones de higiene personal, sobretodo en casos de diarrea.
    • Limpiar y desinfectar utensilios, equipos y superficies que van a estar en contacto con los alimentos, durante su preparación, cocción o conservación.
    • Evitar la contaminación cruzada; que entren en contacto alimentos crudos con alimentos cocinados.
  • Control de calidad y conservación de huevos;
    • Se recomienda rechazar huevos que no estén etiquetados, no indiquen la fecha de consumo preferente, y estén sucios o rotos externamente. Si los huevos están poco sucios, y no presentan rotos, evitaremos tirarlos, con un simple lavado con agua inmediatamente anterior a su cocción.
    • No romper los huevos en el recipiente donde vayan a ser batidos, ni utilizar la cáscara como recipiente para separar la clara y la yema.
    • Evitar comer huevos crudos, o platos con huevos crudos.
  • Fuera de casa;
    • Rechazar alimentos en bares o restaurantes que deben permanecer en refrigeración, y se encuentran a temperatura ambiente. 
    • No dejar al sol o dentro de vehículos al sol, alimentos, durante horas. Deben mantenerse en una nevera con acumuladores de frío.

miércoles, 20 de abril de 2016

¿Cómo prevenir las intoxicaciones o infecciones alimentarias?

Una intoxicación alimentaria está provocada por la ingestión de toxinas contenidas en el alimento de forma natural o añadidas por contaminación, que puede deberse a microorganismos vivos o a productos químicos, como desinfectantes, pesticidas y metales pesados. Ésta se diferencia de una infección alimentaria, ya que la infección se debe a la ingestión propia del microorganismo, que se reproduce e invade el organismo que lo ha consumido. 
En resumidas cuentas, una intoxicación se produce cuando un individuo o varios consumen alimentos contaminados con toxinas o residuos químicos, mientras que una infección se produce al consumir el microorganismo vivo, que se reproduce dentro del individuo. 

En cualquier caso, ambas formas provocan una reacción en el cuerpo humano, caracterizada por la presencia de dolor de cabeza, vómitos, dolor abdominal, calambres y diarrea. 

¿Cómo prevenir las intoxicaciones o infecciones alimentarias?
  1. Lavarnos bien las manos. Las manos son el principal vehículo de transmisión de microorganismos. Se deben lavar con agua potable y jabón líquido, y secarlas con aire caliente o toallas de papel. Siempre debemos lavarlas tras ir al cuarto de baño, tocarnos la nariz, boca, cabello o heridas, tras estornudar o toser, tocar la basura, animales, etc. y siempre antes de cocinar y tocar los alimentos. 
  2. Mantener la higiene en uñas, evitar el contacto de los alimentos con anillos, pulseras o relojes, en los que puede haber restos de suciedad, y cubrir las heridas de las manos, antes de tocar los alimentos. 
  3. Mantener limpias las mesas o superficies en las que se vayan a preparar los alimentos y los utensilios de cocina, como cuchillos, tablas de cortar,etc. que utilicemos para preparar la comida. 
  4. Evitar el contacto entre alimentos crudos y cocinados, limpiando bien los utensilios y superficies de contacto con alimentos, después de preparar los alimentos crudos, y antes de utilizarlos con alimentos cocinados. De este modo, se evita la contaminación cruzada; trasmisión de microorganismos de un alimento contaminado, generalmente crudo, con un alimento que no lo estaba y que ya está cocinado. 
  5. Utilizar ropa limpia al cocinar y recogerse el pelo. Nuestro cuerpo e indumentaria debe estar libre de suciedad y microorganismos, que puedan contaminar la comida. 
  6. No estornudar y toser sobre los alimentos. En nuestra saliva y mucosas existen microbios que pueden infectar el alimento. Al toser o estornudar, debemos separarnos del alimento y/o taparnos la boca o la nariz, y luego, no olvidar lavarnos las manos. Del mismo modo, se debe procurar no hablar, cantar o mascar chicle mientras se cocina. 
  7. Se deben cambiar al menos una vez al día los paños de cocina, mantenerlos limpios y desinfectados. En ellos se acumulan gérmenes, que pueden transferirse a manos, utensilios de cocina y/o superficies en contacto con los alimentos. 
  8. Limpiar y desinfectar diariamente la cocina, y sobre todo, las superficies y utensilios de mayor contacto o uso en la preparación del alimento. De esta forma, se evita la aparición de plagas de insectos y/o roedores que pueden infectar a los alimentos. También, es recomendable mantener limpio y ordenado el interior del frigorífico. 
  9. Mantener la basura en bolsas de plástico dentro de recipientes tapados y limpios. A ser posible, la basura debe mantenerse fuera de la cocina, o bien, en un sector alejado de los alimentos. Es recomendable, además, limpiar y desinfectar los recipientes que contienen las bolsas de basura, al menos, una vez por semana. 
  10. Impedir que los animales domésticos entre en la cocina, ya que trasportan gérmenes en sus patas, pelos y saliva. Al menos, mientras se preparan los alimentos para su consumo. 
  11. Se debe cocinar, conservar, descongelar y recalentar los alimentos de forma adecuada. Es necesario respetar las temperaturas mínimas de cocción (al menos 70ºC en el interior del alimento en caso de carnes y pescados), temperaturas de conservación (refrigeración y/o congelación), lavado y desinfección de verduras, hortalizas y frutas, entre otros factores, para evitar el crecimiento y desarrollo de microorganismos en los alimentos. 
En cuanto a la prevención de intoxicaciones por productos químicos, como insecticidas, detergentes, desinfectantes, etc. es de vital importancia que se mantengan alejados de los alimentos, en los envases originales, bien cerrados e identificados.