Mostrando entradas con la etiqueta hierro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hierro. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de julio de 2016

¿Cómo tratar la anemia mediante la dieta?

La anemia es un síntoma propio de una patología hemática, o una manifestación secundaria a otro tipo de enfermedades, caracterizada por un bajo número de glóbulos rojos o hematíes en sangre, o por una disminución de la concentración de hemoglobina sanguínea, por debajo de los niveles considerados normales. 

La principal función de los hematíes o glóbulos rojos es transportar el oxígeno, unido a la hemoglobina, hasta los diferentes tejidos corporales, para su oxigenación. Si una persona padece anemia, es posible que se encuentre cansada y pálida, entre otros síntomas como taquicardia y dificultad respiratoria; todo ello, debido a la mala oxigenación corporal, por falta de glóbulos rojos o de hemoglobina. 

¿Cuáles son las causas de anemia?

Un déficit de glóbulos rojos, y, a su vez, de hemoglobina, puede deberse a la siguientes causas; 
  • Producción insuficiente de hematíes, por; déficit de hierro, aplasias medulares, enfermedades reumáticas, e incluso, enfermedades de insuficiencia renal. 
  • Trastorno en la maduración y desarrollo de los glóbulos rojos en la médula ósea, donde se forman, por; déficit de vitamina B12, déficit de vitamina B9 o ácido fólico, u otras enfermedades hemáticas, como anemias refractarias. 
  • Destrucción o pérdida mayor de hematíes, por; hemorragias graves o continuas, enfermedades autoinmunes que provocan la destrucción masiva de hematíes (hemólisis) y enfermedades hemáticas de herencia genética.
Y, una anemia, ¿puede llevar a complicaciones graves?

Sí. Cuando una persona padece anemia grave, en la que el número de glóbulos rojos y hemoglobina es bastante reducido, no se lleva a cabo, con normalidad, la oxigenación de los tejidos corporales. Esta situación puede desencadenar un un infarto, en los órganos que presenten menor oxigenación. 

Pero, además, en mujeres embarazadas, es importante mantener el número de hematíes y hemoglobina en cantidades normales, puesto que un descenso de estos parámetros puede conducir al desarrollo de bebés pequeños y con bajo peso. 

Y, también, conviene destacar que, en los casos en los que la anemia sea síntoma de hemorragia o sangrado severo, es de vital importancia reincorporar al cuerpo la sangre perdida, con la mayor brevedad posible, para evitar consecuencias muy graves, e incluso la muerte. 

¿Cómo tratar la anemia?

Cada tipo de anemia debe ser tratada en función de la causa que la provoca, es decir, no todas las anemias pueden tratarse del mismo modo. Cada una de ellas presenta un tratamiento específico. 

En el caso de anemia por déficit de nutrientes, tales como hierro, vitamina B12 y ácido fólico, el tratamiento de base corresponde a una dieta rica en el nutriente deficitario, o, en casos de mayor gravedad, se trata al paciente mediante la administración de suplementos alimenticios ricos en el nutriente deficitario. 

Alimentos ricos en hierro. 
El hierro es un mineral que podemos encontrar en alimentos animales (hierro hemo) y en alimentos vegetales (hierro no hemo), siendo de mayor absorción corporal, el hierro procedente a alimentos animales o hierro hemo. Como alimentos ricos en hierro, encontramos; 
  • Mariscos de concha; almejas, berberechos, mejillones y ostras. 
  • Pescado azul; sardinas, anchoas, y boquerones.
  • Vísceras; hígado de ternera, morcilla de sangre, etc. 
  • Carne roja; ternera, caballo, etc. 
  • Yema de huevo. 
  • Alimentos vegetales, tales como cereales integrales no refinados, legumbres (soja, lentejas), verduras de hoja verde oscuro (espinacas, acelgas), y frutos secos (pistachos, pipas de girasol). 
Para facilitar la absorción de hierro, se recomienda consumir alimentos ricos en hierro junto con alimentos ricos en vitamina C, como kiwi, naranja, limón, etc.

Alimentos ricos en vitamina B12. 
La vitamina B12 sólo se encuentra en alimentos de origen animal; en el caso de dietas vegetarianas o veganas, debe suplementarse. Los alimentos ricos en esta vitamina son; carne, vísceras, huevos, lácteos y pescado azul. 

Alimentos ricos en ácido fólico. 
La vitamina B9 o ácido fólico se encuentra, en mayor proporción, en alimentos de origen vegetal, tales como las espinacas o vegetales de hoja verde oscuro, lentejas, frijoles, espárragos, brócoli, naranjas y cítricos, aguacate, y pan integral no refinado. 

martes, 8 de marzo de 2016

Día Internacional de la Mujer

La mujer a lo largo de su vida, realiza cambios corporales y hormonales, en diferentes etapas, que conducen a unas necesidades de determinados nutrientes específicos, para su bienestar y salud. 

Tras nacer, precisa de las mismas necesidades nutricionales que cualquier bebé y/o niño, hasta llegar al periodo de la adolescencia, donde aparece la primera menstruación, y con ella diferentes cambios hormonales y físicos, como un mayor crecimiento y desarrollo corporal. En esta etapa, en la que comienza la menstruación, el nutriente primordial en la dieta de la mujer es el hierro. 
Con la menstruación, las mujeres pierden gran cantidad de hierro por la pérdida de sangre, sobre todo en aquellas chicas que tengan reglas abundantes. Para evitar padecer anemia, debido a esta pérdida de sangre y hierro, se recomienda un aumento del consumo de este mineral mediante alimentos proteicos, como la carne roja, berberechos, mejillones, etc. y otros alimentos ricos en él, como las legumbres y vegetales de hoja verde. 

Unos años más adelante, establecidos los 20 años, el nutriente que pasa a tener gran importancia es el calcio. El calcio es importante en esta etapa de la vida, puesto que es en ésta cuando la masa osea máxima se consigue, alargándose hasta los 35 años de edad. Es muy importante en las mujeres, ya que, posteriormente, en la etapa de la menopausia, se reduce el calcio de los huesos, disminuyendo la densidad de éstos y por tanto, aumentando el riesgo de osteoporosis y fracturas. Para asegurar las necesidades de calcio diarias, se recomienda consumir de dos a cuatro raciones de lácteos al día, considerando como ración de lácteo un vaso de leche, dos yogures, etc. prefiriendo los productos bajos en grasas o desnatados. 

En los años siguientes, algunas mujeres deciden ser madres. Durante el embarazo, algunos nutrientes se vuelven muy importantes, como son el calcio, el hierro, el ácido fólico y la fibra. 
El calcio, el hierro y el ácido fólico son fundamentales para la correcta formación del bebé. Los alimentos ricos en ácido fólico son las verduras y frutas, y se recomienda consumirlas frescas; algunos ejemplos son verduras de hoja verde como espinacas, acelgas, berros, col, etc. y frutas cítricas como fresas, naranja, kiwi, frambuesas, etc. 
Por su parte, la fibra es necesaria para evitar el estreñimiento propio de las embarazadas por la opresión del feto contra el intestino. Se recomienda el consumo de alimentos como cereales integrales, arroz y pastas integrales, verduras y frutas.

En el caso de mujeres lactantes, que proporcionan leche a sus bebés, el nutriente principal en la dieta será, de nuevo,  el calcio, puesto que se precisa para la correcta producción de leche. 

En los siguientes años de vida, a partir de los 40, se recomienda un aumento del consumo de alimentos ricos en antioxidantes para evitar y/o retrasar el envejecimiento de las células y prevenir enfermedades futuras como hipertensión arterial o hipercolesterolemia (altos niveles de colesterol en sangre). Además, es conveniente reducir el porcentaje de grasas "no saludables" (grasas saturadas) de la dieta, disminuyendo el consumo de carne grasa, lácteos enteros, productos de bollería y pastelería, mantequilla, etc., y sustituyéndolas por grasas más saludables como el aceite de oliva o pescado azul, que aportará ácidos grasos omega-3, encargados de proteger el sistema cardiovascular. 

Una vez insaturada la menopausia, a las anteriores recomendaciones se sumaría el consumo de alimentos ricos en fitoestrógenos. Los fitoestrógenos se encuentran en alimentos vegetales, como espinacas, semillas de linaza, soja y tofu, y presenta una estructura química similar a los estrógenos (hormonas del cuerpo femenino, que disminuyen en la menopausia). Se ha observado que estos fitoestrógenos suplen, en gran medida, las funciones de los propios estrógenos, reduciendo los valores de colesterol en sangre y disminuyendo la pérdida de calcio de los huesos, entre otros factores, en mujeres menopáusicas (aún está en investigación). 
Además, a partir de esta etapa de la mujer, se recomendará un aumento en el consumo de agua, para reducir la retención de líquidos producida por los cambios hormonales inducidos en la menopausia, junto con la moderación del consumo de sal. 




"Elige para tu vida aquello que te hace bien".

miércoles, 20 de enero de 2016

¿Cómo mejorar la absorción del hierro?

El hierro es uno de los minerales más importantes en la dieta de los humanos, ya que participa en la formación de proteínas tales como la hemoglobina, propia de los glóbulos rojos, ayudando a transportar el oxígeno en sangre. 

Este mineral se encuentra en los alimentos en dos formas químicas, que afectarán en su absorción, consiguiendo clasificarlo en: 
  • Hierro hemo, contenido en alimentos de origen animal, como la carne, vísceras, pescado, almejas y ostras. Este tipo de hierro se absorbe en el organismo entre un 20-30% del total ingerido.
  • Hierro no hemo, contenido en los alimentos de origen vegetal, como legumbres, frutos secos y verduras de hoja verde. Este tipo de hierro, por su parte, se absorbe en el organismo entre un 3-8% del total ingerido. 
Por ello, aunque los alimentos de origen vegetal presenten gran contenido en hierro, éste, por su forma química, se absorberá en menor medida comparándolo con el hierro contenido en los alimentos de origen animal. 

TRUCO: ¿Cómo mejorar la absorción del hierro, en especial, el hierro no hemo de los alimentos de origen vegetal?

Combinando alimentos ricos en hierro con alimentos ricos en vitamina C, en una misma comida, se mejorará la absorción del hierro. Sería recomendable, pues, tomar, después de comer un filete de carne o pescado o un plato de lentejas, una fruta rica en vitamina C como el kiwi, la naranja o las fresas. 




ATENCIÓN: Otros nutrientes, como el calcio (en lácteos), fitatos (en salvado de trigo y cáscara de cereales) y oxalatos (en verduras de hoja verde) dificultan la absorción del hierro. Sería recomendable no consumirlos junto con alimentos ricos en hierro.