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lunes, 9 de enero de 2017

Mito o Verdad: La zanahoria es buena para la vista.

Todos hemos escuchado alguna vez, que "la zanahoria es buena para la vista", y por ello, nuestras madres y abuelas, nos la han añadido a muchos platos, para poder, casi obligarnos a comérnosla. 

Pero, ¿qué hay de cierto, o de falso, en esta afirmación?

"La zanahoria es buena para la vista"

Esta frase es verdadera, en cierta medida, ya que la zanahoria es rica en vitaminas y otros componentes que ayudan a la salud de los ojos. Sin embargo, no por comer zanahorias, una persona mejorará su agudeza visual, es decir, no por comer zanahorias una persona con alto grado de miopía (por ejemplo), reducirá el número de dioptrías, hasta, incluso, poder prescindir del uso de gafas. 

Como curiosidad, os puedo contar que esta "leyenda urbana", sobre la zanahoria y la mejora de la agudeza visual, proviene de la Segunda Guerra Mundial, cuando los nazis bombardeaban Londres. 
Existe una teoría, la teoría de John Stolarczyk, en la que se describe que durante la Segunda Guerra Mundial, Londres era bombardeada, durante la noche, por los aviones nazis. Para evitarlo, el ejercito británico desarrollo un nuevo tipo de radar que localizaba sus objetivos antes de llegar al Canal de la Mancha. Así que, para poder mantenerlo en secreto, y de este modo evitar los ataques nazis, se atribuyo una mejora en la agudeza visual nocturna, gracias al consumo de un vegetal de color naranja, apuntando que el ejercito británico consumía en grandes cantidades dicho vegetal, y que por ello, conseguía derribar a los aviones nazis. 


Esta "mentirijilla", se ha ido transmitiendo de generación en generación, y de país en país, hasta nuestros días, afirmando que gracias a la zanahoria se mejora la capacidad visual. Pero, ésto resulta ser falso. 

Lo que sí es cierto, es que la zahoria es un vegetal rico en betacaroteno, una sustancia química, del tipo carotenoide, que aporta el color naranja a la zanahoria, y que es transformada por el organismo humano en vitamina A, que se define como un nutriente muy especial, que ayuda a la salud ocular. 

Un deficiencia en vitamina A puede provocar ceguera y otras patologías oculares, como la xeroftalmia (sequedad conjuntiva). Por ello, es muy importante asegurar el aporte de vitamina A diario recomendado, por medio de alimentos ricos en betacaroteno, como las zanahorias, y otros vegetales de color naranja o color verde oscuro, como; calabaza, naranjas, mandarinas, brocoli, espinacas, pimiento, perejil, etc. 

En conclusión, con comer zanahorias conseguiremos mejorar la salud de los globos oculares, pero no conseguiremos mejorar la agudeza visual. 



lunes, 1 de agosto de 2016

¿La zanahoria nos pone morenos?

Desde hace bastante tiempo, se dice que comer zanahoria regularmente nos pone la piel morena. Pero ¿qué hay de cierto en esto?

La zanahoria es un alimento muy rico en betacarotenos, un tipo de pigmento de verduras, frutas y hortalizas que aporta color amarillo, naranja o rojo a estos alimentos. Pero, además, este tipo de carotenoide se puede encontrar en patatas, calabaza, naranja, albaricoques, melón, mango, melocotón, y otros vegetales de color verde, como espinacas o brócoli, que no son de color naranja, porque prevalece su concentración en clorofila, de color verde. 

Este carotenoide se define como pro-vitamina A; es decir, dentro del organismo humano el betacaroteno se convertirá en vitamina A, esencial en el crecimiento y desarrollo en edades tempranas, necesaria para la maduración del sistema inmune, e importante para un buen funcionamiento de la vista.  

Con un consumo excesivo de betacarotenos, no se sufriría ningún efecto tóxico en la persona, pero si conseguiríamos un tono más amarillento o anaranjado en la piel, sobretodo en la zona de las palmas de las manos y en la suela de los pies. Ahora bien, este tono anaranjado de piel se pierde al disminuir el consumo de betacarotenos. 

Entonces, ¿el consumo de betacarotenos, en sí, favorece que "absorbamos" más los rayos del sol y nos pongamos morenos, o no?

No. Con un consumo grande y regular de betacarotenos conseguimos cambiar de color nuestra piel, a un tono más anaranjado, por un acumulo de estos betacarotenos en nuestra piel, pero no se consigue estimular la producción de melanina que sí nos hace morenos. 

Generalmente, poner la piel morena implica que nuestra piel ha sido dañada por el sol, ya que cuando una persona tiene la piel morena o de color marrón indica que presenta gran cantidad de melanina en la piel. La melanina es un pigmento de color marrón, más o menos claro, que se encuentra en nuestra piel, y su función es proteger a ésta de los rayos ultravioletas. A mayor bronceado, por exposición a los rayos ultravioletas (del sol, o de máquinas de bronceado), mayor ha sido el daño celular en nuestra piel. 

Por ello, se recomienda tomar el sol, siempre con precaución, evitando las horas del día en que las radiaciones solares sean más agresivas (12h a 16h)y protegiéndose la piel con cremas y otros protectores solares, al menos durante los primeros días de exposición solar. 

Sin embargo, dado que es tendencia tener la piel morena, ¿cómo podemos cuidarla y nutrirla para reducir el daño celular de la dermis?

Mi primer consejo, es no seguir tendencias de moda que lleven a un daño corporal, como por ejemplo, tomar el sol en exceso, sin protección, para conseguir un moreno mayor y más rápido. Personalmente, opino que se puede tomar el sol, para coger "color", siempre con protección solar, en exposiciones de duración corta y evitando horas extremas de radiación solar. U, otra opción, sería utilizar autobronceadores en crema u otros formatos, que colorean la piel sin dañar la dermis, y presentan una duración más o menos larga (de una semanas). Aún así, es recomendable hablar con nuestro médico o dermatólogo para que nos informe sobre tomar el sol; cómo y cuándo hacerlo, para evitar daños importantes en la piel. 

De todas formas, tomando o no el sol, podemos cuidar nuestra piel con estas recomendaciones dietéticas básicas; 
  1. Hidratarse. No hay nada más importante que hidratar nuestra piel, por dentro y por fuera. Se recomienda un mínimo de 2 litros de agua por día, sobretodo en verano, ya que con el sudor nos deshidratamos y podemos notar nuestra piel más reseca. Además, es conveniente hidratarla con cremas corporales, al menos una vez por día, y no exceder las duchas o baños con gel, a más de 1 por día, para evitar eliminar los aceites esenciales más superficiales de nuestra piel. 
  2. Consumir frutas y verduras, en crudo. Para obtener el máximo contenido de agua y vitaminas antioxidantes, posible de estos alimentos. Las vitaminas antioxidantes, como la vitamina C y la vitamina E, entre otras, participan en la producción de colágeno, que mantiene la elasticidad de la piel y evita la aparición de arrugas,  y, además, eliminan los radicales libres producidos por oxidación en las células, proporcionando un efecto anti-envejecimiento de la piel. 
  3. Asegurar un aporte diario suficiente de proteínas. Alimentos ricos en proteínas, como carnes magras, huevo, pescado o lácteos, ayudan a la regeneración celular de la piel y a la renovación de colágeno en la dermis. 

Os dejo un enlace, en el que se indican consejos básicos para tomar el sol y mantener la salud de nuestra piel; 
http://www.20minutos.es/noticia/1860570/0/consejos/tomar/sol/

martes, 23 de febrero de 2016

¿Para adelgazar tengo que quitar las grasas de mi dieta?

Para adelgazar NO se deben quitar las grasas de la dieta.

En una dieta equilibrada y saludable entre un 30-35% de las calorías totales diarias deben presentarse en forma de grasa, ya que éstas tienen funciones primordiales en el organismo humano, como facilitar la absorción de vitaminas liposolubles (solubles en grasas, como son la vitamina A, E, D y K), protección de los órganos vitales y termoregulación corporal, entre otras. 

Existen dos tipos principales de grasas en los alimentos:
  • Grasas saturadas; son consideradas como grasas "no saludables" y deben suponer no más de un 10% de la calorías totales de la dieta. Este tipo de grasas se encuentran, normalmente, en alimentos de origen animal como la carne, la leche y sus derivados lácteos, así como en aceite vegetales de coco y de palma. ¿Por qué se consideran "no saludables"? Porque, una vez ingeridas, favorecen el aumento de los niveles de colesterol "malo" (LDL-colesterol) en sangre, constituyendo uno de los factores de riesgo cardiovascular más importante. 
  • Grasas insaturadas; se consideran como grasas "saludables" y se dividen en dos grupos: 
    • Grasas monoinsaturadas; se encuentran en aceites vegetales (como aceite de oliva) y en frutos secos (como nueces). Son consideradas como beneficiosas para el sistema cardiovascular, puesto que aumentan la proporción de colesterol "bueno" (HDL-colesterol) en sangre, encargado de trasportar el exceso de colesterol al hígado, para su posterior eliminación del organismo. Deben suponer entre un 15-20% de las calorías totales diarias. Además, si este tipo de grasa se consume mayoritariamente en forma de aceite de oliva, se sumarán efectos antioxidantes propios de este alimento. 
    • Grasas poliinsaturadas; se encuentran en el pescado (omega-3) y en aceite vegetales y de semillas (omega-6). Son grasas que contienen compuestos esenciales (que no produce el cuerpo), que son necesarios para disminuir el colesterol total y el colesterol "malo" del organismo. Deben suponer entre el 5-10% de las calorías totales diarias. 

Todos estos tipos de grasas componen nuestra dieta, y si se quiere adelgazar de forma eficaz y segura, deben estar presentes en estas proporciones dentro de una dieta equilibrada. Tan sólo sería conveniente reducir el consumo de grasas saturadas, para disminuir el riesgo de padecer cualquier enfermedad cardiovascular. 

TRUCO: Reducir el consumo de grasas saturadas sustituyéndolas por grasas insaturadas. Por ejemplo, utilizar lácteos descremados o desnatados en lugar de lácteos enteros, o aumentar el consumo de pescado reduciendo el consumo de carnes, eliminar de la dieta la bollería industrial y sustituirla por dulces caseros controlando azúcares y grasas en su preparación, entre otros ejemplos.