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lunes, 13 de febrero de 2017

Obesidad Infantil en España

"La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI.", Organización Mundial de la Salud (OMS). 

La obesidad infantil, se describe como un exceso o acumulo de grasa, desmesurado, que se asocia a una mayor probabilidad de muerte y discapacidad funcional en la edad adulta.

Cabe destacar, que los niños con sobrepeso u obesidad presentan mayor probabilidad de seguir siendo obesos en edad adulta, y padecer enfermedades cardiovasculares relacionadas con la obesidad (diabetes, colesterol, hipertensión, etc.), en edades tempranas; además de, otros tipos de patologías del aparato locomotor (artrosis) o diferentes tipos de cáncer (cáncer de colón, de mama, de endometrio, etc.). 

Para informaros sobre la verdadera y actual problemática de obesidad infantil, os propongo la lectura de los siguientes artículos; 
A modo de resumen, se indica que, en la población infantil española 1 de cada 10 niños tiene sobrepeso, es decir, el 26% de los niños y el 24% de las niñas de España padecen sobrepeso, algo por encima de los valores de sobrepeso de otros países europeos. De ello, tiene la culpa una mala alimentación, rica en grasas, azúcares y productos preparados o precocinados, como consecuencia de una mala planificación de compra y cocina familiar, sumada a falta de concienciación; junto con sedentarismo y escasas horas de sueño y descanso. 

Así que, ¿cuáles son las principales causas de obesidad infantil, que podemos vislumbrar, en España?

La causa principal de sobrepeso u obesidad infantil es la presencia de un desequilibrio entre dieta y gasto calórico. Es lo mismo que, afirmar que, en la población española actual, los niños y adolescentes consumen más calorías de las que necesitan o gastan, para sus actividades normales diarias.
Esto se debe a un aumento del consumo de alimentos hipercalóricos, como bollería, refrescos, snacks, etc., sumado al sedentarismo propio de la era de la tecnología. 

Y, ¿qué recomendaciones generales deben llevarse a cabo, para combatir la obesidad infantil?
  • Aumentar el consumo de frutas, verduras, hortalizas, legumbres y cereales integrales; incluyéndolos en la alimentación, como base de la dieta del niño. 
  • Reducir el consumo de productos azucarados y grasos, como; bollería, dulces, embutidos, chocolatinas, refrescos, zumos industriales, etc. En resumen, todos aquellos alimentos que presenten azúcares añadidos, alimentos procesados o precocinados, y alimentos fritos, y rebozados.
  • Mantener o incorporar, al estilo de vida de niño y adolescente, la práctica de ejercicio físico aeróbico, como atletismo, baile, fútbol, tenis, natación, etc., durante al menos 1 hora, por día, en intensidad moderada o enérgica, en función de la etapa de crecimiento y características físicas del niño. 
Todo ello, a fin de controlar o conseguir un peso saludable para el niño o adolescente, en función de su talla y etapa de crecimiento. 



No quiero terminar sin decir que, debido a la magnitud del problema, es necesario, para frenar la epidemia de obesidad infantil, un compromiso político sostenido y la colaboración de muchas partes interesadas, tanto públicas como privadas. Los gobiernos y otras asociaciones, poseen un papel fundamental en la creación de entornos saludables y condiciones de asequibilidad y accesibilidad de opciones alimentarias más sanas para niños y adolescentes. 

Así como, también, es importante la concienciación de padres, familiares y entorno social (escuela) de niños y adolescentes, sobre la repercusión de la alimentación saludable y la práctica de ejercicio físico, para conseguir un estado de salud óptimo, físico y mental, necesario para el desarrollo de nuestro jóvenes. 

jueves, 28 de julio de 2016

¿Qué es el Beikost? Alimentación infantil.

El Beikost se define como la alimentación complementaria del lactante, es decir, engloba a los alimentos diferentes a la leche, materna o artificial, que se introducen, paulatinamente, en la dieta del recién nacido, entre los 0 y 12 meses de edad. 

En general, y sobretodo en padres primerizos, surgen dudas con respecto a la alimentación de su bebé; cuándo comenzar a introducir alimentos, distintos de la leche, en la dieta del lactante, en qué cantidad, en qué orden deben introducirse los diferentes grupos de alimentos, etc. 

Con la siguiente información pretendo explicar, a grandes rasgos, cómo, qué y cuándo introducir los diferentes grupos de alimentos, en función de la edad del bebé. Aún así, si existen dudas más específicas se debe remitir al pediatra o especialista en nutrición infantil, para asegurar una correcta alimentación del niño. 

Consejos generales en la introducción de alimentos en la dieta del bebé. 
  • Comenzar con la introducción de alimentos, diferentes a la leche, en la dieta del lactante, entre los 4 y 6 meses de edad, ya que el bebé requiere de mayor volumen de leche para satisfacer sus necesidades energéticas y nutritivas. Además, es en esta edad, cuando el sistema digestivo, renal e inmune se encuentran relativamente maduros para digerir y absorber alimentos, y eliminar los desechos propios de la digestión de estos alimentos. 
  • Introducir alimentos en forma triturada o de consistencia pastosa, como papillas o purés, ya que por falta de dentadura no pueden masticar bien los alimentos sólidos, y se aumentaría el riesgo de padecer atragantamientos, además de, dificultar la digestión. 
  • Utilizar alimentos nuevos en cantidades reducidas, y poco a poco, aumentar dichas cantidades, según la tolerancia, y gusto, del bebé. 
  • Introducir los nuevos alimentos de uno en uno, y separar la introducción de uno a otro entre 2 y 3 días, para detectar posibles alergias, y definir la tolerancia y gusto del bebé. Estos alimentos se introducirán en, entre 1 y 3 tomas al día. 
  • Ofrecer agua frecuentemente, pues con la introducción de alimentos en consistencia más sólida, se disminuye el contenido líquido de la dieta. 
  • Evitar la sal y el azúcar, en la medida de los posible, para educar el sentido del sabor del bebé y reducir la posibilidad de formar hábitos dietéticos que favorezcan la obesidad y la caries, en edades futuras.
  • Proporcionar una dieta variada y equilibrada (suficiente en energía y nutrientes) al bebé, una vez haya conocido diferentes alimentos, para motivar su alimentación y evitar el aburrimiento por monotonía.  
Orden de introducción de los nuevos alimentos.
  1. Cereales. A partir de los 4 meses de edad, los cereales aportarán energía e hidratos de carbono a la dieta del bebé. Se introducirán en pequeñas cantidades y sin gluten, al principio, espesando la papilla conforme el bebé se habitúe este nuevo alimento. Si existen antecedentes familiares de intolerancia al gluten, se recomienda introducir cereales con gluten a partir de los 8 y 9 meses de edad. 
  2. Frutas. Se tomarán en forma de puré, para aportar vitaminas, minerales y fibra a la dieta del lactante. Se introducirán de una en una, y se evitarán los zumos (con gran contenido en azúcar) y frutas con "pelo" en la piel, como melocotón, fresas, etc. Las frutas utilizadas, por excelencia, serán la manzana, pera, naranja, plátano, melón, sandía, etc. 
  3. Verduras. También, se tomarán en forma de puré, y se introducirán a partir de los 6 meses de edad. Las verduras de mayor consumo serán la zanahoria, calabaza, apio y calabacín, y se evitarán verduras que produzcan gases (brócoli, col) y verduras con nitratos (espinacas, acelgas, lechuga, remolacha y nabos), que se introducirán a partir del mes 12. Los purés se aderezarán con aceite de oliva y sin sal. 
  4. Carne. Se introduce a partir del séptimo mes, siempre en forma cocida y en cantidades pequeñas, que progresivamente aumentarán, en purés de verduras y patata. Aportará hierro a la dieta del lactante. Las carnes de mayor consumo serán el pollo, ternera, pavo y conejo, y se evitarán carne cazadas con munición de plomo.
  5. Pescado. A partir del mes 9, se introducirá en la dieta del lactante, siempre cocido, el pescado blanco, como la merluza, rape o gallo, también, en cantidades reducidas hasta observar la tolerancia del bebé (posibles alergias). Por lo que respecta al pescado azul, se recomienda introducirlo en el mes 15 y 18; el marisco a los 2 años; y pescados con contenido en mercurio, como el emperador, conservas de atún, etc., a los 3 años de edad. 
  6. Legumbres, huevos, y leche de vaca y sus derivados. Se introducirán a partir del mes 12. Las legumbres se combinarán con verduras y cereales, como el arroz, en purés, por ejemplo. En el caso de los huevos, se introducirá primero la yema, y posteriormente la clara, para evitar posibles reacciones alérgicas, y siempre cocido. Y, por último, en el caso de la leche de vaca y sus derivados, se utilizarán en formas enteras. Todos estos alimentos son de introducción tardía, puesto que presentan dificultad en su digestión, y gran contenido en alérgenos bastante habituales. En esta edad, también se introducirían los frutos secos; nunca en forma entera para evitar atragantamientos.