lunes, 21 de noviembre de 2016

¿Por qué no se debe comer rápido?

Aunque, en la actualidad, no existan razones científicas que corroboren que comer rápido puede empeorar nuestra salud, es bien sabido que la obesidad se presenta, en multitud de ocasiones, en personas que tienden a comer rápido. 

Pero, ¿comer deprisa conduce a obesidad? o, simplemente, ¿las personas con obesidad, tienden a comer deprisa?

Sea como sea, sí se ha observado que comer rápido, muchas veces, implica un desequilibrio en la dieta, que puede llevar a aumentar nuestro Índice de Masa Corporal (IMC), por aumento de nuestro peso.  Por ello, conviene reducir la velocidad al comer. 

¿Qué ocurre cuando comemos deprisa?
  • Comemos sin pensar. En general, cuando una persona come rápido, no piensa qué se está comiendo. Para ser más correcto, una persona no es consciente de su comida cuando se la toma deprisa. Tomar conciencia de nuestra alimentación, es importante para nuestra salud, ya que recordamos más fácilmente los alimentos ingeridos en comidas pasadas, y podemos organizar nuestra alimentación, hacia una dieta más saludable. Pero, además, es mucho más importante, para nuestra sociedad, pues nuestras decisiones alimentarias tienen efecto sobre nuestro entorno, medioambiental y social ("damos ejemplo, con lo que comemos, y cómo lo comemos"). 
  • Comemos mayor cantidad. Está comprobado que ingerir alimentos de forma rápida, influye de forma negativa sobre nuestra sensación de saciedad, pues cuando comemos deprisa, no proporcionamos el tiempo necesario a nuestro cuerpo para que envíe las señales oportunas que indiquen a nuestro organismo que ya hemos ingerido suficiente cantidad de alimentos, para cubrir nuestras necesidades nutricionales y fisiológicas. 
Por tanto, nuestro cerebro y sentidos deben ser conscientes de lo que se come, y en qué cantidades, para planificar nuestra dieta, hacia un modelo de alimentación más sano, y, además, poder enviar las señales específicas de saciedad a nuestro organismo, y de este modo, controlar la alimentación, en función de las necesidades corporales. 

Al final, en la mayoría de casos, esta forma de ingerir alimentos se traduce en una pérdida de salud, por el descontrol y desequilibrio en la dieta, que conduce directamente al desarrollo de enfermedades graves (hipercolesterolemia, diabetes, obesidad, déficits nutricionales, etc.), por malnutrición. 


¿Cómo podemos mejorar y adecuar la velocidad al comer?
  • Establecer un ambiente apropiado. Es importante evitar distracciones, como comer delante del televisor, utilizar el teléfono móvil, etc., pues, estas distracciones reducen la atención que prestamos a la comida. Además, es de casi carácter obligatorio, sentarse en la mesa para comer, con el tiempo necesario, siempre que se pueda, en el mismo sitio de la mesa, y en ambiente agradable y tranquilo. 
  • Comer en compañía. Se recomienda que, siempre dentro de lo posible, se coma junto con personas, pues al establecer una conversación, es probable que la velocidad al ingerir alimentos se reduzca. Además, las comidas con familia, amigos o pareja suelen ser más agradables y confortantes (menos ansiosas). 
  • Bebe durante la comida. Siempre que no esté contraindicado, es recomendable beber frecuentes sorbos mientras se come, pues reduce la velocidad de ingestión de alimentos. La bebida principal de las comidas debe ser agua, para evitar la adición de calorías en la comida. 
  • Masticar más. Al masticar más los alimentos, tendrás mayor grado de conciencia sobre estos, reducirás la velocidad de ingestión, e incluso, conseguirás mejorar la digestión de los alimentos.
  • Realiza pausas entre bocado y bocado. Parar unos 15 o 20 segundos entre bocado y bocado, reducirá la velocidad de las comidas. Conviene dejar sobre la mesa los cubiertos, o la propia comida (si se toma con las manos), para realizar la pausa.
Y, para finalizar, es muy importante que se establezca un horario de comidas regular, en el que no se sobrepase más de 3 ó 4 horas entre una comida y otra. 

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